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OLLINIA (Caer y levantarse).
Comentarios de gerardomora.

Archivo: Junio 2008

30/06/2008 GMT -6

El renacimiento del ombligo, por Gutierre Tibón.

gerardomora @ 11:32

 el-ombligo-como.jpg

Las modernas Onfalias. (1)

…”En nuestros días hemos asistido a un renacimiento del ombligo como delicado pormenor del encanto mujeril. La belleza está en todas partes. Quien sabe ver, descubre caritas de querubines en las rodillas femeninas y admira, con sutil placer estético, la gracia de los ombliguitos de las modernas Onfalias; más bien logra distinguir las características –todas con matices diferentes- de los hoyuelos del vientre. Existen ¡ay! los ombligos convexos de mil formas, salientes; convendría siempre ocultarlos. Problema sencillo: basta no usar biquinis. Otra solución es la cirugía estética, en que los japoneses están a la vanguardia.

…Clásicos son los estilos de Venus de Milo, hondos y redondos. En el torso de la ninfa sentada que se admira en Rodas, el escultor ha exaltado la hermosura del ombligo exagerando su tamaño, pero sin descuidar su perfecta redondez e inquietante hondura. Hay otros ombligos enmarcados en su reborde por botones circulares que los fisiólogos llaman, evocadoramente, pezones. Con todo, el concepto de belleza umbilical puede variar. El ombligo de la reina egipcia Nefertiti (ca. 1378 a.c.) tiene corte horizontal, que no satisface a los estetas modernos, como no les gustaría el cráneo femenino perfectamente rasurado que suscitaba el entusiasmo de los faraones. Este estilo de ombligo, desde luego, se puede descubrir fácilmente en las playas; abunda. Los ombligos verticales semicerrados parecen miniaturas de sexos depilados; los definiría “ojo de gato” por la verticalidad de la pupila. Otra vez la identificación del ombligo con el ojo, pero aquí con la malicia felina.

…No se puede omitir aquí la mención del ombligo-ojo con el párpado semicerrado.

LOS OMBLIGOS GRANO DE CAFÉ.

…Particularmente sugestivos son los ombligos “grano de café”, hay quien ve en ellos la perfección onfálica. Exhibe un prototipo cierta actriz yanquiboliviana que hace algunos años se consideraba dechado de hermosura femenina. Se ven indiscretamente semiabiertos y revelan en su interior otros pequeños labios cerrados: misterios más hondos de un mundo liliputiense cargado de sutiles mensajes eróticos. (2)

…En los ombligos “grano de café” el anillo umbilical se ve mejor circunscrito por arriba; abajo se ve como una playa que desciende, insensible y suavemente, hacia el mar del vientre. Hay ombligos cuyo pezón es asimétrico, dextrorso o sinistrorso, sin menoscabo de su valor estético.

_____

Tibón, Gutierre: “El ombligo como centro erótico”, Fondo de Cultura Económica, Lecturas 16 mexicanas, México 1979, p. 87 a la 95.

2) Deben pertenecer al mismo mundo mítico de cierta diosa Clítoris, tan hermosa como diminuta, que suscitó una incontenible pasión en Júpiter. Para amarla el príncipe de los dioses (que en otras aventuras había tomado la forma de un cisne o de un toro) tuvo que transformarse en hormiga.

27/06/2008 GMT -6

Gutierre Tibón: un erudito que amó a México.

gerardomora @ 10:07

gutierre-tibon.jpg

1905 - 1999 ¿?

Comentario: Gutierre Tibón la Pasión por el hombre
Beatriz Meyer*

Casi todo el mundo ha usado o al menos visto una máquina de escribir portátil Hermes baby. Invento de uno de los hombres más singulares de nuestro siglo, esta precursora de las actuales procesadoras de texto acompañó a escolares, oficinistas, escritores ocasionales y de oficio durante varias generaciones. Y poco o nada sabemos de su creador, el recientemente fallecido Gutierre Tibón, uno de los más eruditos investigadores de nuestro país.

El 15 de mayo, a los 94 años de edad, el doctor Gutierre Tibón dejó de escribir. Un paro cardiaco fue lo único capaz de detener sus investigaciones, las cuales se centraron mayormente en la historia de México, país que lo acogió en 1949, pues el doctor Tibón nació, para sorpresa nuestra, en Milán, Italia, en 1905.

«En el ombligo de la luna».

Dueño de una «erudición casi ilimitada», según palabras de Jacques Soustelle, hizo sus estudios elementales en Suiza (lugar donde inventó la máquina anteriormente mencionada), escogió a México como su residencia y se identificó a tal grado con su idiosincracia, su historia y costumbres que muchos lo suponen mexicano de nacimiento.

Apasionado del significado de los nombres y su origen, cuenta que cuando hace mucho tiempo supo que México significa en náhuatl «en el ombligo de la luna», quiso descubrir la raíz de tan «peregrina» como él la llamaba denominación.

Resultó que de peregrina no tenía nada y sí, en cambio, logró atrapar al investigador en la magia de los símbolos mexicanos. También lo condujo a desentrañar el origen de otros nombres. Como el suyo, Gutierre, el cual tiene para nosotros resabios de apellido.

La explicación de dicho fenómeno se encuentra en su Diccionario etimológico comparado de nombres propios de persona, quizá la mejor obra en su género. Este libro consigna el significado de la mayoría de los nombres usados en México.

Así encontramos que Gutierre es germánico, Walthari, de walt o wald, «mando, gobierno, poder» (confróntese alemán walten, «disponer, dirigir, mandar»); hari, «ejército» (confróntese alemán heer). Así, Gutierre es «el ejército del mando», «las huestes del poder». En italiano Gualterio; en francés Gautier, en alemán Walter, en inglés Walter o Walt.

Igualmente, el origen de su apellido está explicado en su Diccionario etimológico comparado de los apellidos españoles, hispanoamericanos y filipinos, libro prácticamente extinto, pues no se ha vuelto a reeditar: Tibón, plural de tibn, «generoso, dadivoso, liberal, lobo, la más grande de las copas, que alcanza a apagar la sed de veinte personas».

Los ibn Tíbón, también llamados ibónidas, son una dinastía de médicos, sabios y traductores originarios de Granada. En el siglo XII, a consecuencia de las persecuciones anticristianas y antihebreas de los fanáticos almohade, su fundador se refugió en Provenza.

«El que flechó el cielo».

Antes de llegar a América, Gutierre Tibón había ya hecho mucho ruido en su natal Italia por sus disertaciones respecto a los orígenes de la lengua y la historia italianas. Pero su llegada a México le cambió el destino cuando decidió quedarse en este país para el cual resultaron fundamentales sus investigaciones sobre la historia antigua de Mesoamérica.

En 1975 escribió Historia del nombre y de la fundación de México. Obra clave para entender y conocer el origen y el misterio de las leyendas y mitos indígenas, principalmente toltecas y mexicas. Su brillante disertación sobre la magia prehispánica se inicia con el capítulo titulado «Aventuras de los aztecas en el más allá».

En un estilo suelto y amigable, don Gutierre nos cuenta sobre el poderoso señor Moctezuma Ilhuicamina, huey Tlatoani bisabuelo del Moctezuma que gobernaba a la llegada de Hernán Cortés, el cual, habituado a escuchar desde la infancia las narraciones de los ancianos, se impresionó al saber que en la antigüedad existió otro gran señor llamado Ilhuicamina, «el que flechó el cielo».

Lo interesante era que este primer Ilhuicamina, al igual que el flechador griego Sagitario, se dio el lujo de herir el firmamento para quedar dibujado en la bóveda celeste como una de las constelaciones.

A causa de esta historia Moctezuma Ilhuicamina segundo expresó su curiosidad por saber cómo era Aztlán, la tierra de donde decían venir sus antepasados. Hizo traer ante su presencia al anciano Cuauhcoátl, cuyo nombre quiere decir águilaserpiente, y le preguntó: «Mucho querría saber qué memoria tienes en tu historia de las siete cuevas donde habitaron nuestros antepasados».

El tlamatini o sabio, sin dudar le contestó: «Nuestros padres moraron en aquel feliz y dichoso lugar que se llama Aztlán en que hay un gran cerro en medio del agua que llaman Culhuacan. En este cerro había unas cuevas donde habitaron nuestros padres por muchos años».

Pero la pasión por el tema central de su vida, es decir, México, abarca una larga lista de obras. En 1966, en asociación con Eduardo Weinfield, inició la Enciclopedia de México, en sus primeros tres tomos. Su deseo era reunir en una sola obra todo el conocimiento sobre el país que tanto amaba.

In memoriam.

Del prolífico investigador sus críticos y amigos dicen que «De haber vivido en una etapa histórica anterior habría sido el sabio y hábil chamán de alguna tribu, conocedor amplio de las mitologías, escrutador de las señales y símbolos de toda clase, el implacable encargado de hacer cumplir los ritos de pasaje, el hombre que ve el pasado y el presente e intenta otear el futuro. No fue tal su destino sino el del erudito y ameno investigador que escogió a México como su segunda patria...»

Sobre este punto, el mismo Gutierre Tibón dice en el prólogo a su conocida obra El ombligo como centro erótico: «Mi obra como escritor, durante casi ocho lustros, no ha sido de imaginación sino de investigación; por temperamento, o por comulgar con la tendencia manzoniana, no he tratado temas escabrosos: lo que no significa que atribuya falta de ética a los buenos escritores que tienen el valor de decir descarnadamente hechos humanos de esa índole. No creo haberme salido de mi línea al revelar la verdad sobre las estatuas de la isla de Pascua o sobre las figuraciones plásticas de la pubertad femenil en la América precolombina. Sólo hipócritas o espíritus mezquinos pueden ver en las relaciones mágicas de hombre y naturaleza concepciones cósmicas de hondísimas raíces algo que hay que callar u ocultar.»

Entre los libros que destacan de su vastísima producción están: Introducción al budismo (1957); América. Setenta siglos de la historia de un hombre (1945), Aventuras de Gog y Magog (1946), Origen, vida y milagros de su apellido (1946); Diccionario etimológico de los nombres propios de las personas (1956), Pinotepa Nacional. Mixtecos, negros y triquis (1961), Mujeres y diosas en México (1967), El mundo secreto de los dientes (1972); El jade en México: el mundo esotérico del chalchihuite (1983), La ciudad de los hongos alucinantes (1983), Los ritos mágicos y trágicos de la pubertad femenina (1984), entre otros.

En 1946 la UNAM le otorgó el doctorado honoris causa. En 1987 obtuvo el Premio Internacional Alfonso Reyes y en 1989 la medalla del Instituto de Investigaciones sobre el Hombre.

Al momento de su muerte dejó tres libros más en preparación. Activo hasta el fin, no tuvo sin embargo el reconocimiento de la gente de México. Muy pocos funcionarios, amigos e intelectuales lo acompañaron hasta su última morada en el panteón de Acapatzingo, en Morelos, donde también reposan los restos de sus padres y hermanos.

Pero su legado permanece. Sus obras están ahí, a la espera de nuevos investigadores, curiosos y entusiastas que deseen continuar explorando el pasado y el presente de una nación tan rica y compleja como la mexicana.

*Directora de la SOG EMPuebla

http://www.pri.org.mx/publicaciones/examen/numeros/1999/116/comentario.htm

http://www.libreriasdelfondo.com/LF_Catalogo.asp

25/06/2008 GMT -6

Xico: el pueblo de María Magdalena.

gerardomora @ 17:36

Artículo transcrito o copiado.

…”En Xico nadie sabe de dónde y cuándo llegó la imagen de Santa María Magdalena, pero sí que apareció sobre el lomo de una de las “cuatro mulas sin dueño”, que un día sin fecha ni año estuvieron en el parque del pueblo durante más de 24 horas sin que nadie se acomidiera a brindarles un poco de atención.

…Esto ocurrió hasta el día siguiente, cuando el párroco de la catedral ordenó que las llevaran al atrio y, al descargarlas para darles descanso y comida, él y las personas que lo ayudaron se dieron cuenta que una de ellas portaba una imagen de la santa que asistió al Señor Jesucristo en su crucifixión.

…Fue así como surgió una de las fiestas patronales más bellas de Veracruz y uno de los fenómenos religiosos de mayor devoción y colorido lúdico del país, aunque no se conserva –como ocurrió con la aparición de la santa- ninguna data precisa ni difusa de cuándo ni quiénes la comenzaron.

…Sólo se sabe que el mismo sacerdote que la recibió, mandó hacer una escultura de 125 centímetros de largo, que en posición yacente sobre una cama de flores y pasto ocupa el espacio principal de la catedral de Xico y sus 21 capillas.

…También se tiene noticia, por obra de la memoria colectiva de los abuelos de los abuelos, de que antes de la llegada de María Magdalena el santo patrón había sido San Miguel Arcángel, y que el parque donde se asentaron las mulas era un lugar “donde crecían árboles frutales y flores de muchos colores”.

…Esta vieja historia, su desarrollo ulterior en la segunda década del siglo XX y la descripción viva de las expresiones más recientes de la fiesta xiqueña, integran el contenido de “Xico: El pueblo de María Magdalena. Crónica de una fiesta popular”, del periodista Quitzé Fernández, publicado por el consejo Nacional para la Cultura y las Artes a través de la Dirección General de Culturas Populares.

…Un libro de investigación periodística que a lo largo de 20 capítulos y un epílogo reseña con color y calidez una fiesta popular que reúne tradiciones, rituales, costumbres y hábitos comunitarios muy originales, como es el caso de las procesiones para traer bejuco y flores de cucharilla para la ofrenda de la santa, o la dotación de vestidos que habrán de enriquecer un guardarropa que hacen de ella “la mujer mejor vestida de México”, con más de 500 piezas en un museo habilitado ex profeso para su exhibición pública.

…”Para cortar la flor (de cucharilla) –escribe Fernández en el primer capítulo deben llevar alimentos de color blanco como queso, pan y aguardiente para que la flor no se manche. Además, deben otorgar una ofrenda de alimentos y pedir permiso a San Juan del Monte para los guíe en la búsqueda”.

…(continúa)

_____

Fuente: Diario de Xalapa, de 9 de junio de 2008, sección cultural, p. 1E y 2E.

23/06/2008 GMT -6

Alegoría a la Patria, portada del antiguo libro de texto.

gerardomora @ 16:57

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alegoria-de-la-patria_20.jpg

“En 1962 se decidió uniformar las portadas a fin de ahorrar recursos y dar una imagen que identificara los textos. Se eligió la Alegoría a la patria, que representaba la agricultura, la industria y la cultura de Jorge González Camarena”.

http://biblioweb.dgsca.unam.mx/diccionario/htm/articulos/sec_29.1.htm

…El libro de la foto es la quinta edición de 1 000 000 de ejemplares de la Cartilla de Alfabetización Audiovisual, editada por la Secretaría de Educación pública, terminó de imprimirse el día 11 de enero de 1969 en los talleres de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos, situados en la calle del Doctor Río de la Loza, número 116, México, D.F.

La Lección 1, trae ejercicios sobre la letra i: Iris, iglesia, iguana.

…La lección 72 es un dictado:

TRABAJEMOS.

…El cumplimiento del deber proporciona una gran satisfacción.

…El deber esencial de todo buen mexicano es trabajar.

…Trabajar para que aumente el rendimiento de nuestros campos.

…Trabajar para que crezcan nuestras industrias.

…trabajar para que disminuya la pobreza del pueblo.

…El niño en la escuela, la madre en la casa.

…El obrero en la fábrica, el agricultor en el surco, todos debemos trabajar más a fin de vivir mejor.

…Para los hombres libres el trabajo no es un castigo, sino un orgullo.

…Recuerdo haber leído en el Semanario Proceso, un artículo sobre la modelo de la pintura, con nombre y apellidos, así como el rumbo de su vida.

22/06/2008 GMT -6

¿Hay algo nuevo bajo el sol?

gerardomora @ 18:18

...Sólo recuerdo el título del ensayo que leí hace mucho tiempo. Y es claro que trataba sobre la libertad y el determinismo.

...Para poder caminar, necesitamos primero contar con el suelo, luego con la voluntad de hacerlo, y finalmente recorrer un trayecto.

...El suelo representa el mundo material y sus leyes físicas, el medio ambiente natural, social y cultural. Nos ubica en un lugar específico con un contexto igualmente particular.

...La voluntad es la fuerza que tiene el pensamiento para llevar a cabo alguna actividad. Y aquí está realmente lo complejo. El pensamiento no es una característica de la conciencia, sino que es la conciencia misma, el yo, la identidad propia, el ser que transita todo el trayecto del tiempo-vida de principio a fin.

...Pero para llegar a una óptima formación del pensamiento hay que recorrer primero un buen trecho de conocimientos y experiencias, y contar con la evolución del mismo.

...El pensamiento no está solo, tiene unas cuantas gavetas  que acaban por complicar más el asunto. Las emociones, la imaginación, la espiritualidad, la ética, el banco de información de la memoria, los impulsos básicos, por ejemplo.

...La libertad sincrónica, es la facultad de ponderar una situación que presenta varias alternativas, para elegir la mejor opción en un momento dado, tomando en cuenta que el pensamiento asume la responsabilidad y las consecuencias de la toma de la decisión, sin importar el dato último que haya influenciado su decisión.

...La libertad diacrónica, es la facultad de evaluar, al final de la vida, si elegimos el camino óptimo a través de la vida personal, y si aún podemos rectificar ese camino, o enmendar nuestros errores, asumiendo la responsabilidad de todos nuestros actos.

http://www.monografias.com/trabajos14/la-libertad/la-libertad.shtml

20/06/2008 GMT -6

Poema Finjamos Que Soy Feliz de Sor Juana Ines de la Cruz.

gerardomora @ 11:42

Finjamos que soy feliz,
triste pensamiento, un rato;
quizá podréis persuadirme,
aunque yo sé lo contrario,

que pues sólo en la aprehensión
dicen que estriban los daños,
si os imagináis dichoso
no seréis tan desdichado.

Sírvame el entendimiento
alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio
con el provecho encontrado.

Todo el mundo es opiniones
de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro
el otro prueba que es blanco.

A unos sirve de atractivo
lo que otro concibe enfado;
y lo que éste por alivio,
aquél tiene por trabajo.

El que está triste, censura
al alegre de liviano;
y el que esta alegre se burla
de ver al triste penando.

Los dos filósofos griegos
bien esta verdad probaron:
pues lo que en el uno risa,
causaba en el otro llanto.

Célebre su oposición
ha sido por siglos tantos,
sin que cuál acertó, esté
hasta agora averiguado.

Antes, en sus dos banderas
el mundo todo alistado,
conforme el humor le dicta,
sigue cada cual el bando.

Uno dice que de risa
sólo es digno el mundo vario;
y otro, que sus infortunios
son sólo para llorados.

Para todo se halla prueba
y razón en qué fundarlo;
y no hay razón para nada,
de haber razón para tanto.

Todos son iguales jueces;
y siendo iguales y varios,
no hay quien pueda decidir
cuál es lo más acertado.

Pues, si no hay quien lo sentencie,
¿por qué pensáis, vos, errado,
que os cometió Dios a vos
la decisión de los casos?

O ¿por qué, contra vos mismo,
severamente inhumano,
entre lo amargo y lo dulce,
queréis elegir lo amargo?

Si es mío mi entendimiento,
¿por qué siempre he de encontrarlo
tan torpe para el alivio,
tan agudo para el daño?

El discurso es un acero
que sirve para ambos cabos:
de dar muerte, por la punta,
por el pomo, de resguardo.

Si vos, sabiendo el peligro
queréis por la punta usarlo,
¿qué culpa tiene el acero
del mal uso de la mano?

No es saber, saber hacer
discursos sutiles, vanos;
que el saber consiste sólo
en elegir lo más sano.

Especular las desdichas
y examinar los presagios,
sólo sirve de que el mal
crezca con anticiparlo.

En los trabajos futuros,
la atención, sutilizando,
más formidable que el riesgo
suele fingir el amago.

Qué feliz es la ignorancia
del que, indoctamente sabio,
halla de lo que padece,
en lo que ignora, sagrado!

No siempre suben seguros
vuelos del ingenio osados,
que buscan trono en el fuego
y hallan sepulcro en el llanto.

También es vicio el saber,
que si no se va atajando,
cuando menos se conoce
es más nocivo el estrago;

y si el vuelo no le abaten,
en sutilezas cebado,
por cuidar de lo curioso
olvida lo necesario.

Si culta mano no impide
crecer al árbol copado,
quita la sustancia al fruto
la locura de los ramos.

Si andar a nave ligera
no estorba lastre pesado,
sirve el vuelo de que sea
el precipicio más alto.

En amenidad inútil,
¿qué importa al florido campo,
si no halla fruto el otoño,
que ostente flores el mayo?

¿De qué sirve al ingenio
el producir muchos partos,
si a la multitud se sigue
el malogro de abortarlos?

Y a esta desdicha por fuerza
ha de seguirse el fracaso
de quedar el que produce,
si no muerto, lastimado.

El ingenio es como el fuego,
que, con la materia ingrato,
tanto la consume más
cuando él se ostenta más claro.

Es de su propio Señor
tan rebelado vasallo,
que convierte en sus ofensas
las armas de su resguardo.

Este pésimo ejercicio,
este duro afán pesado,
a los ojos de los hombres
dio Dios para ejercitarlos.

¿Qué loca ambición nos lleva
de nosotros olvidados?
Si es para vivir tan poco,
¿de qué sirve saber tanto?

¡Oh, si como hay de saber,
hubiera algún seminario
o escuela donde a ignorar
se enseñaran los trabajos!

¡Qué felizmente viviera
el que, flojamente cauto,
burlara las amenazas
del influjo de los astros!

Aprendamos a ignorar,
pensamiento, pues hallamos
que cuanto añado al discurso,
tanto le usurpo a los años.

http://www.poemasde.net/fijamos-que-soy-feliz-sor-juana-ines-de-la-cruz/

Poema Primero Sueño de Sor Juana Ines de la Cruz

gerardomora @ 11:18

Piramidal, funesta, de la tierra
nacida sombra, al Cielo encaminaba
de vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las Estrellas;
si bien sus luces bellas
-exentas siempre, siempre rutilantes-
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le intimaba
la pavorosa sombra fugitiva
burlaban tan distantes,
que su atezado ceño
al superior convexo aun no llegaba
del orbe de la Diosa
que tres veces hermosa
con tres hermosos rostros ser ostenta,
quedando sólo o dueño
del aire que empañaba
con el aliento denso que exhalaba;
y en la quietud contenta
de imperio silencioso,
sumisas sólo voces consentía
de las nocturnas aves,
tan obscuras, tan graves,
que aun el silencio no se interrumpía.

Con tardo vuelo y canto, del oído
mal, y aun peor del ánimo admitido,
la avergonzada Nictimene acecha
de las sagradas puertas los resquicios,
o de las claraboyas eminentes
los huecos más propicios
que capaz a su intento le abren brecha,
y sacrílega llega a los lucientes
faroles sacros de perenne llama,
que extingue, si no infama,
en licor claro la materia crasa
consumiendo, que el árbol de Minerva
de su fruto, de prensas agravado,
congojoso sudó y rindió forzado.

Y aquellas que su casa
campo vieron volver, sus telas hierba,
a la deidad de Baco inobedientes,
-ya no historias contando diferentes,
en forma sí afrentosa transformadas-,
segunda forman niebla,
ser vistas aun temiendo en la tiniebla,
aves sin pluma aladas:
aquellas tres oficïosas, digo,
atrevidas Hermanas,
que el tremendo castigo
de desnudas les dio pardas membranas
alas tan mal dispuestas
que escarnio son aun de las más funestas:
éstas, con el parlero
ministro de Plutón un tiempo, ahora
supersticioso indicio al agorero,
solos la no canora
componían capilla pavorosa,
máximas, negras, longas entonando,
y pausas más que voces, esperando
a la torpe mensura perezosa
de mayor proporción tal vez, que el viento
con flemático echaba movimiento,
de tan tardo compás, tan detenido,
que en medio se quedó tal vez dormido.

Éste, pues, triste son intercadente
de la asombrada turba temerosa,
menos a la atención solicitaba
que al sueño persuadía;
antes sí, lentamente,
su obtusa consonancia espaciosa
al sosiego inducía
y al reposo los miembros convidaba,
-el silencio intimando a los vivientes,
uno y otro sellando labio obscuro
con indicante dedo,
Harpócrates, la noche, silencioso;
a cuyo, aunque no duro,
si bien imperïoso
precepto, todos fueron obedientes-.

El viento sosegado, el can dormido,
éste yace, aquél quedo
los átomos no mueve,
con el susurro hacer temiendo leve,
aunque poco, sacrílego ruïdo,
violador del silencio sosegado.
El mar, no ya alterado,
ni aun la instable mecía
cerúlea cuna donde el Sol dormía;
y los dormidos, siempre mudos, peces,
en los lechos lamosos
de sus obscuros senos cavernosos,
mudos eran dos veces;
y entre ellos, la engañosa encantadora
Alcione, a los que antes
en peces transformó, simples amantes,
transformada también, vengaba ahora.

En los del monte senos escondidos,
cóncavos de peñascos mal formados
-de su aspereza menos defendidos
que de su obscuridad asegurados-,
cuya mansión sombría
ser puede noche en la mitad del día,
incógnita aun al cierto
montaraz pie del cazador experto,
-depuesta la fiereza
de unos, y de otros el temor depuesto-
yacía el vulgo bruto,
a la Naturaleza
el de su potestad pagando impuesto,
universal tributo;
y el Rey, que vigilancias afectaba,
aun con abiertos ojos no velaba.

El de sus mismos perros acosado,
monarca en otro tiempo esclarecido,
tímido ya venado,
con vigilante oído,
del sosegado ambiente
al menor perceptible movimiento
que los átomos muda,
la oreja alterna aguda
y el leve rumor siente
que aun le altera dormido.
Y en la quietud del nido,
que de brozas y lodo, instable hamaca,
formó en la más opaca
parte del árbol, duerme recogida
la leve turba, descansando el viento
del que le corta, alado movimiento.

De Júpiter el ave generosa
-como al fin Reina-, por no darse entera
al descanso, que vicio considera
si de preciso pasa, cuidadosa
de no incurrir de omisa en el exceso,
a un solo pie librada fía el peso
y en otro guarda el cálculo pequeño
-despertador reloj del leve sueño-,
porque, si necesario fue admitido,
no pueda dilatarse continuado,
antes interrumpido
del regio sea pastoral cuidado.
¡Oh de la Majestad pensión gravosa,
que aun el menor descuido no perdona!
Causa, quizá, que ha hecho misteriosa,
circular, denotando, la corona,
en círculo dorado,
que el afán es no menos continuado.

El sueño todo, en fin, lo poseía;
todo, en fin, el silencio lo ocupaba:
aun el ladrón dormía;
aun el amante no se desvelaba.

El conticinio casi ya pasando
iba, y la sombra dimidiaba, cuando
de las diurnas tareas fatigados,
-y no sólo oprimidos
del afán ponderoso
del corporal trabajo, mas cansados
del deleite también, (que también cansa
objeto continuado a los sentidos
aun siendo deleitoso:
que la Naturaleza siempre alterna
ya una, ya otra balanza,
distribuyendo varios ejercicios,
ya al ocio, ya al trabajo destinados,
en el fiel infïel con que gobierna
la aparatosa máquina del mundo)-;
así, pues, de profundo
sueño dulce los miembros ocupados,
quedaron los sentidos
del que ejercicio tienen ordinario,
-trabajo en fin, pero trabajo amado
si hay amable trabajo-,
si privados no, al menos suspendidos,
y cediendo al retrato del contrario
de la vida, que -lentamente armado-
cobarde embiste y vence perezoso
con armas soñolientas,
desde el cayado humilde al cetro altivo,
sin que haya distintivo
que el sayal de la púrpura discierna:
pues su nivel, en todo poderoso,
gradúa por exentas
a ningunas personas,
desde la de a quien tres forman coronas
soberana tiara,
hasta la que pajiza vive choza;
desde la que el Danubio undoso dora,
a la que junco humilde, humilde mora;
y con siempre igual vara
(como, en efecto, imagen poderosa
de la muerte) Morfeo
el sayal mide igual con el brocado.

El alma, pues, suspensa
del exterior gobierno, -en que ocupada
en material empleo,
o bien o mal da el día por gastado-,
solamente dispensa
remota, si del todo separada
no, a los de muerte temporal opresos
lánguidos miembros, sosegados huesos,
los gajes del calor vegetativo,
el cuerpo siendo, en sosegada calma,
un cadáver con alma,
muerto a la vida y a la muerte vivo,
de lo segundo dando tardas señas
el del reloj humano
vital volante que, si no con mano,
con arterial concierto, unas pequeñas
muestras, pulsando, manifiesta lento
de su bien regulado movimiento.

Este, pues, miembro rey y centro vivo
de espíritus vitales,
con su asociado respirante fuelle
-pulmón, que imán del viento es atractivo,
que en movimientos nunca desiguales
o comprimiendo ya, o ya dilatando
el musculoso, claro arcaduz blando,
hace que en el resuelle
el que le circunscribe fresco ambiente
que impele ya caliente,
y él venga su expulsión haciendo activo
pequeños robos al calor nativo,
algún tiempo llorados,
nunca recuperados,
si ahora no sentidos de su dueño,
que, repetido, no hay robo pequeño-;
éstos, pues, de mayor, como ya digo,
excepción, uno y otro fiel testigo,
la vida aseguraban,
mientras con mudas voces impugnaban
la información, callados, los sentidos
-con no replicar sólo defendidos-,
y la lengua que, torpe, enmudecía,
con no poder hablar los desmentía.

Y aquella del calor más competente
científica oficina,
próvida de los miembros despensera,
que avara nunca y siempre diligente,
ni a la parte prefiere más vecina
ni olvida a la remota,
y en ajustado natural cuadrante
las cuantidades nota
que a cada cuál tocarle considera,
del que alambicó quilo el incesante
calor, en el manjar que–medianero
piadoso–entre él y el húmedo interpuso
su inocente substancia,
pagando por entero
la que, ya piedad sea, o ya arrogancia,
al contrario voraz necio lo expuso,
-merecido castigo, aunque se excuse,
al que en pendencia ajena se introduce-;
ésta, pues, si no fragua de Vulcano,
templada hoguera del calor humano,
al cerebro envïaba
húmedos, más tan claros los vapores
de los atemperados cuatro humores,
que con ellos no sólo no empañaba
los simulacros que la estimativa
dio a la imaginativa
y aquésta, por custodia más segura,
en forma ya más pura
entregó a la memoria que, oficiosa,
grabó tenaz y guarda cuidadosa,
sino que daban a la fantasía
lugar de que formase
imágenes diversas. Y del modo
que en tersa superficie, que de Faro
cristalino portento, asilo raro
fue, en distancia longísima se vían
(sin que ésta le estorbase)
del reino casi de Neptuno todo
las que distantes le surcaban naves,
-viéndose claramente
en su azogada luna
el número, el tamaño y la fortuna
que en la instable campaña transparente
arresgadas tenían,
mientras aguas y vientos dividían
sus velas leves y sus quillas graves-:
así ella, sosegada, iba copiando
las imágenes todas de las cosas,
y el pincel invisible iba formando
de mentales, sin luz, siempre vistosas
colores, las figuras
no sólo ya de todas las criaturas
sublunares, más aun también de aquéllas
que intelectuales claras son Estrellas,
y en el modo posible
que concebirse puede lo invisible,
en sí, mañosa, las representaba
y al Alma las mostraba.

La cual, en tanto, toda convertida
a su inmaterial Ser y esencia bella,
aquella contemplaba,
participada de alto Ser, centella
que con similitud en sí gozaba;
y juzgándose casi dividida
de aquella que impedida
siempre la tiene, corporal cadena,
que grosera embaraza y torpe impide
el vuelo intelectual con que ya mide
la cuantidad inmensa de la Esfera,
ya el curso considera
regular, con que giran desiguales
los cuerpos celestiales,
-culpa si grave, merecida pena
(torcedor del sosiego, riguroso)
de estudio vanamente judicioso-,
puesta, a su parecer, en la eminente
cumbre de un monte a quien el mismo Atlante
que preside gigante
a los demás, enano obedecía,
y Olimpo, cuya sosegada frente
nunca de aura agitada
consintió ser violada,
aun falda suya ser no merecía:
pues las nubes:–que opaca son corona
de la más elevada corpulencia,
del volcán más soberbio que en la tierra
gigante erguido intima al cielo guerra-,
apenas densa zona
de su altiva eminencia,
o a su vasta cintura
cíngulo tosco son, que -mal ceñido-
o el viento lo desata sacudido,
o vecino el calor del Sol lo apura.

A la región primera de su altura,
(ínfima parte, digo, dividiendo
en tres su continuado cuerpo horrendo),
el rápido no pudo, el veloz vuelo
del águila -que puntas hace al Cielo
y al Sol bebe los rayos pretendiendo
entre sus luces colocar su nido-
llegar; bien que esforzando
más que nunca el impulso, ya batiendo
las dos plumadas velas, ya peinando
con las garras el aire, ha pretendido,
tejiendo de los átomos escalas,
que su inmunidad rompan sus dos alas.

Las Pirámides dos -ostentaciones
de Menfis vano y de la Arquitectura
último esmero, si ya no pendones
fijos, no tremolantes-, cuya altura
coronada de bárbaros trofeos
tumba y bandera fue a los Ptolomeos,
que al viento, que a las nubes publicaba
(si ya también al Cielo no decía)
de su grande, su siempre vencedora
ciudad -ya Cairo ahora-
las que, porque a su copia enmudía,
la Fama no cantaba.
Gitanas glorias, Ménficas proezas,
aun en el viento, aun en el Cielo impresas:

éstas, -que en nivelada simetría
su estatura crecía
con tal disminución, con arte tanto,
que (cuanto más al Cielo caminaba)
a la vista, que lince la miraba,
entre los vientos se desparecía,
sin permitir mirar la sutil punta
que al primer orbe finge que se junta,
hasta que fatigada del espanto,
no descendida, sino despeñada
se hallaba al pie de la espaciosa basa,
tarde o mal recobrada
del desvanecimiento
que pena fue no escasa
del visual alado atrevimiento-,
cuyos cuerpos opacos
no al Sol opuestos, antes avenidos
con sus luces, si no confederados
con él (como, en efecto, confinantes),
tan del todo bañados
de su resplandor eran, que -lucidos-
nunca de calorosos caminantes
al fatigado aliento, a los pies flacos,
ofrecieron alfombra
aun de pequeña, aun de señal de sombra

éstas, que glorias ya sean Gitanas,
o elaciones profanas,
bárbaros jeroglíficos de ciego
error, según el Griego
ciego también, dulcísimo Poeta,
-si ya, por las que escribe
Aquileyas proezas
o marciales de Ulises sutilezas,
la unión no le recibe
de los Historiadores, o le acepta
(cuando entre su catálogo le cuente)
que gloria más que número le aumente-,
de cuya dulce serie numerosa
fuera más fácil cosa
al temido Tonante
el rayo fulminante
quitar, o la pesada
a Alcides clava herrada,
que un hemistiquio sólo
de los que le dictó propicio Apolo:

según de Homero, digo, la sentencia,
las Pirámides fueron materiales
tipos solos, señales exteriores
de las que, dimensiones interiores,
especies son del Alma intencionales:
que como sube en piramidal punta
al Cielo la ambiciosa llama ardiente,
así la humana mente
su figura trasunta,
y a la Causa Primera siempre aspira,
-céntrico punto donde recta tira
la línea, si ya no circunferencia,
que contiene, infinita, toda esencia-.

éstos, pues, Montes dos artificiales
(bien maravillas, bien milagros sean),
y aun aquella blasfema altiva Torre
de quien hoy dolorosas son señales 415
–no en piedras, sino en lenguas desiguales,
porque voraz el tiempo no las borre–
los idiomas diversos que escasean
el socïable trato de las gentes
(haciendo que parezcan diferentes
los que unos hizo la Naturaleza,
de la lengua por sólo la extrañeza),
si fueran comparados
a la mental pirámide elevada
donde, sin saber cómo, colocada
el Alma se miró, tan atrasados
se hallaran, que cualquiera
gradüara su cima por Esfera:
pues su ambicioso anhelo,
haciendo cumbre de su propio vuelo,
en la más eminente
la encumbró parte de su propia mente,
de sí tan remontada, que creía
que a otra nueva región de sí salía.

En cuya casi elevación inmensa,
gozosa mas suspensa,
suspensa pero ufana,
y atónita aunque ufana, la suprema
de lo sublunar Reina soberana,
la vista perspicaz, libre de anteojos,
de sus intelectuales bellos ojos,
(sin que distancia tema
ni de obstáculo opaco se recele,
de que interpuesto algún objeto cele),
libre tendió por todo lo crïado:
cuyo inmenso agregado,
cúmulo incomprehensible,
aunque a la vista quiso manifiesto
dar señas de posible,
a la comprehensión no, que -entorpecida
con la sobra de objetos, y excedida
de la grandeza de ellos su potencia-,
retrocedió cobarde.

Tanto no, del osado presupuesto,
revocó la intención, arrepentida,
la vista que intentó descomedida
en vano hacer alarde
contra objeto que excede en excelencia
las líneas visuales,
-contra el Sol, digo, cuerpo luminoso,
cuyos rayos castigo son fogoso,
que fuerzas desiguales
despreciando, castigan rayo a rayo
el confïado, antes atrevido
y ya llorado ensayo,
(necia experiencia que costosa tanto
fue, que ícaro ya, su propio llanto
lo anegó enternecido)-,
como el entendimiento, aquí vencido
no menos de la inmensa muchedumbre
(de tanta maquinosa pesadumbre
de diversas especies, conglobado
esférico compuesto),
que de las cualidades
de cada cual, cedió; tan asombrado,
que -entre la copia puesto,
pobre con ella en las neutralidades
de un mar de asombros, la elección confusa-,
equivocó las ondas zozobraba;
y por mirarlo todo, nada vía,
ni discernir podía
(bota la facultad intelectiva
en tanta, tan difusa
incomprehensible especie que miraba
desde el un eje en que librada estriba
la máquina voluble de la Esfera,
al contrapuesto polo)
las partes, ya no solo,
que al universo todo considera
serle perfeccionantes,
a su ornato, no mas, pertenecientes;
Mas ni aun las que integrantes
miembros son de su cuerpo dilatado,
proporcionadamente competentes.

Mas como al que ha usurpado
diuturna obscuridad, de los objetos
visibles los colores,
si súbitos le asaltan resplandores,
con la sobra de luz queda más ciego
-que el exceso contrarios hace efectos
en la torpe potencia, que la lumbre
del Sol admitir luego
no puede por la falta de costumbre-,
y a la tiniebla misma, que antes era
tenebroso a la vista impedimento,
de los agravios de la luz apela,
y una vez y otra con la mano cela
de los débiles ojos deslumbrados
los rayos vacilantes,
sirviendo ya -piadosa medianera-
la sombra de instrumento
para que recobrados
por grados se habiliten,
porque después constantes
su operación más firmes ejerciten,
-recurso natural, innata ciencia
que confirmada ya de la experiencia,
maestro quizá mudo,
retórico ejemplar, inducir pudo
a uno y otro Galeno
para que del mortífero veneno,
en bien proporcionadas cantidades
escrupulosamente regulando
las ocultas nocivas cualidades,
ya por sobrado exceso
de cálidas o frías,
o ya por ignoradas simpatías
o antipatías con que van obrando
las causas naturales su progreso,
(a la admiración dando, suspendida,
efecto cierto en causa no sabida,
con prolijo desvelo y remirada
empírica atención, examinada
en la bruta experiencia,
por menos peligrosa),
la confección hicieran provechosa,
último afán de la Apolínea ciencia,
de admirable trïaca,
¡que así del mal el bien tal vez se saca!-:
no de otra suerte el Alma, que asombrada
de la vista quedó de objeto tanto,
la atención recogió, que derramada
en diversidad tanta, aun no sabía
recobrarse a sí misma del espanto
que portentoso había
su discurso calmado,
permitiéndole apenas
de un concepto confuso
el informe embrïón que, mal formado,
inordinado caos retrataba
de confusas especies que abrazaba,
-sin orden avenidas,
sin orden separadas,
que cuanto más se implican combinadas
tanto más se disuelven desunidas,
de diversidad llenas-,
ciñendo con violencia lo difuso
de objeto tanto, a tan pequeño vaso,
(aun al más bajo, aun al menor, escaso).

Las velas, en efecto, recogidas,
que fïó inadvertidas
traidor al mar, al viento ventilante,
-buscando, desatento,
al mar fidelidad, constancia al viento-,
mal le hizo de su grado
en la mental orilla
dar fondo, destrozado,
al timón roto, a la quebrada entena,
besando arena a arena
de la playa el bajel, astilla a astilla,
donde -ya recobrado-
el lugar usurpó de la carena
cuerda refleja, reportado aviso
de dictamen remiso:
que, en su operación misma reportado,
más juzgó conveniente
a singular asunto reducirse,
o separadamente
una por una discurrir las cosas
que vienen a ceñirse
en las que artificiosas
dos veces cinco son Categorías:

reducción metafísica que enseña
(los entes concibiendo generales
en sólo unas mentales fantasías
donde de la materia se desdeña
el discurso abstraído)
ciencia a formar de los universales,
reparando, advertido,
con el arte el defecto
de no poder con un intüitivo
conocer acto todo lo crïado,
sino que, haciendo escala, de un concepto
en otro va ascendiendo grado a grado,
y el de comprender orden relativo
sigue, necesitado
del del entendimiento
limitado vigor, que a sucesivo
discurso fía su aprovechamiento:

cuyas débiles fuerzas, la doctrina
con doctos alimentos va esforzando,
y el prolijo, si blando,
continuo curso de la disciplina,
robustos le va alientos infundiendo,
con que más animoso
al palio glorïoso
del empeño más arduo, altivo aspira,
los altos escalones ascendiendo,
-en una ya, ya en otra cultivado
facultad-, hasta que insensiblemente
la honrosa cumbre mira
término dulce de su afán pesado
(de amarga siembra, fruto al gusto grato,
que aun a largas fatigas fue barato),
y con planta valiente
la cima huella de su altiva frente.

De esta serie seguir mi entendimiento
el método quería,
o del ínfimo grado
del ser inanimado
(menos favorecido,
si no más desvalido,
de la segunda causa productiva),
pasar a la más noble jerarquía
que, en vegetable aliento,
primogénito es, aunque grosero,
de Thetis,-el primero
que a sus fértiles pechos maternales,
con virtud atractiva,
los dulces apoyó manantïales
de humor terrestre, que a su nutrimento
natural es dulcísimo alimento-,
y de cuatro adornada operaciones
de contrarias acciones,
ya atrae, ya segrega diligente
lo que no serle juzga conveniente,
ya lo superfluo expele, y de la copia
la substancia más útil hace propia;

y -esta ya investigada-,
forma inculcar más bella
(de sentido adornada,
y aun más que de sentido, de aprehensiva
fuerza imaginativa),
que justa puede ocasionar querella
-cuando afrenta no sea-
de la que más lucida centellea
inanimada Estrella,
bien que soberbios brille resplandores,
-que hasta a los Astros puede superiores,
aun la menor criatura, aun la más baja,
ocasionar envidia, hacer ventaja-;

y de este corporal conocimiento
haciendo, bien que escaso, fundamento,
al supremo pasar maravilloso
compuesto triplicado,
de tres acordes líneas ordenado
y de las formas todas inferiores
compendio misterioso:
bisagra engarzadora
de la que más se eleva entronizada
Naturaleza pura
y de la que, criatura
menos noble, se ve más abatida:
no de las cinco solas adornada
sensibles facultades,
mas de las interiores
que tres rectrices son, ennoblecida,
-que para ser señora
de las demás, no en vano
la adornó Sabia Poderosa Mano-:
fin de Sus obras, círculo que cierra
la Esfera con la tierra,
última perfección de lo criado
y último de su Eterno Autor agrado,
en quien con satisfecha complacencia
Su inmensa descansó magnificencia:

fábrica portentosa
que, cuanto más altiva al Cielo toca,
sella el polvo la boca,
-de quien ser pudo imagen misteriosa
la que águila Evangélica, sagrada
visión en Patmos vio, que las Estrellas
midió y el suelo con iguales huellas,
o la estatua eminente
que del metal mostraba más preciado
la rica altiva frente,
y en el más desechado
material, flaco fundamento hacía,
con que a leve vaivén se deshacía-:
el Hombre, digo, en fin, mayor portento
que discurre el humano entendimiento;
compendio que absoluto
parece al ángel, a la planta, al bruto;
cuya altiva bajeza
toda participó Naturaleza.
¿Por qué? Quizá porque más venturosa
que todas, encumbrada
a merced de amorosa
Unión sería. ¡Oh, aunque repetida,
nunca bastantemente bien sabida
merced, pues ignorada
en lo poco apreciada
parece, o en lo mal correspondida!

Estos, pues, grados discurrir quería
unas veces; pero otras, disentía,
excesivo juzgando atrevimiento
el discurrirlo todo,
quien aun la más pequeña,
aun la más fácil parte no entendía
de los más manüales
efectos naturales;
quien de la fuente no alcanzó risueña
el ignorado modo
con que el curso dirige cristalino
deteniendo en ambages su camino,
-los horrorosos senos
de Plutón, las cavernas pavorosas
del abismo tremendo,
las campañas hermosas,
los Eliseos amenos,
tálamo ya de su triforme esposa,
clara pesquisidora registrando,
(útil curiosidad, aunque prolija,
que de su no cobrada bella hija
noticia cierta dio a la rubia Diosa,
cuando montes y selvas trastornando,
cuando prados y bosques inquiriendo,
su vida iba buscando
y del dolor su vida iba perdiendo)-;

quien de la breve flor aun no sabía
por qué ebúrnea figura
circunscribe su frágil hermosura:
mixtos, por qué, colores
-confundiendo la grana en los albores-
fragante le son gala:
ambares por qué exhala,
y el leve, si más bello
ropaje al viento explica,
que en una y otra fresca multiplica
hija, formando pompa escarolada
de dorados perfiles cairelada,
que -roto del capillo el blanco sello-
de dulce herida de la Cipria Diosa
los despojos ostenta jactanciosa,
si ya el que la colora,
candor al alba, púrpura al aurora
no le usurpó y, mezclado,
purpúreo es ampo, rosicler nevado:
tornasol que concita
los que del prado aplausos solicita,
preceptor quizá vano
-si no ejemplo profano-
de industria femenil que el más activo
veneno, hace dos veces ser nocivo
en el velo aparente
de la que finge tez resplandeciente.

Pues si a un objeto solo, –repetía
tímido el Pensamiento-,
huye el conocimiento
y cobarde el discurso se desvía;
si a especie segregada
-como de las demás independiente,
como sin relación considerada-
da las espaldas el entendimiento,
y asombrado el discurso se espeluza
del difícil certamen que rehúsa
acometer valiente,
porque teme cobarde
comprehenderlo o mal, o nunca, o tarde,
¿cómo en tan espantosa
máquina inmensa discurrir pudiera,
cuyo terrible incomportable peso
-si ya en su centro mismo no estribara-
de Atlante a las espaldas agobiara,
de Alcides a las fuerzas excediera;
y el que fue de la Esfera
bastante contrapeso,
pesada menos, menos ponderosa
su máquina juzgara, que la empresa
de investigar a la Naturaleza?

Otras -más esforzado-
demasiada acusaba cobardía
el lauro antes ceder, que en la lid dura
haber siquiera entrado,
y al ejemplar osado
del claro joven la atención volvía,
-auriga altivo del ardiente carro-,
y el, si infeliz, bizarro
alto impulso, el espíritu encendía:
donde el ánimo halla
-más que el temor ejemplos de escarmiento-
abiertas sendas al atrevimiento,
que una ya vez trilladas, no hay castigo
que intento baste a remover segundo,
(segunda ambición, digo).

Ni el panteón profundo
-cerúlea tumba a su infeliz ceniza-,
ni el vengativo rayo fulminante
mueve, por más que avisa,
al ánimo arrogante
que, el vivir despreciando, determina
su nombre eternizar en su ruina.
Tipo es, antes, modelo:
ejemplar pernicioso
que alas engendra a repetido vuelo,
del ánimo ambicioso
que -del mismo terror haciendo halago
que al valor lisonjea-,
las glorias deletrea
entre los caracteres del estrago.
O el castigo jamás se publicara,
porque nunca el delito se intentara:
político silencio antes rompiera
los autos del proceso,
-circunspecto estadista-;
o en fingida ignorancia simulara,
o con secreta pena castigara
el insolente exceso,
sin que a popular vista
el ejemplar nocivo propusiera:
que del mayor delito la malicia
peligra en la noticia,
contagio dilatado trascendiendo;
porque singular culpa sólo siendo,
dejara más remota a lo ignorado
su ejecución, que no a lo escarmentado.

Mas mientras entre escollos zozobraba
confusa la elección, sirtes tocando
de imposibles, en cuantos intentaba
rumbos seguir, -no hallando
materia en que cebarse
el calor ya, pues su templada llama
(llama al fin, aunque más templada sea,
que si su activa emplea
operación, consume, si no inflama)
sin poder excusarse
había lentamente
el manjar trasformado,
propia substancia de la ajena haciendo:
y el que hervor resultaba bullicioso
de la unión entre el húmedo y ardiente,
en el maravilloso
natural vaso, había ya cesado
(faltando el medio), y consiguientemente
los que de él ascendiendo
soporíferos, húmedos vapores
el trono racional embarazaban
(desde donde a los miembros derramaban
dulce entorpecimiento),
a los suaves ardores
del calor consumidos,
las cadenas del sueño desataban:
y la falta sintiendo de alimento
los miembros extenuados,
del descanso cansados,
ni del todo despiertos ni dormidos,
muestras de apetecer el movimiento
con tardos esperezos
ya daban, extendiendo
los nervios, poco a poco, entumecidos,
y los cansados huesos
(aun sin entero arbitrio de su dueño)
volviendo al otro lado-,
a cobrar empezaron los sentidos,
dulcemente impedidos
del natural beleño,
su operación, los ojos entreabriendo.

Y del cerebro, ya desocupado,
las fantasmas huyeron
y -como de vapor leve formadas-
en fácil humo, en viento convertidas,
su forma resolvieron.
Así linterna mágica, pintadas
representa fingidas
en la blanca pared varias figuras,
de la sombra no menos ayudadas
que de la luz: que en trémulos reflejos
los competentes lejos
guardando de la docta perspectiva,
en sus ciertas mensuras
de varias experiencias aprobadas,
la sombra fugitiva,
que en el mismo esplendor se desvanece,
cuerpo finge formado,
de todas dimensiones adornado,
cuando aun ser superficie no merece.

En tanto el Padre de la Luz ardiente,
de acercarse al Oriente
ya el término prefijo conocía,
y al antípoda opuesto despedía
con transmontantes rayos:
que -de su luz en trémulos desmayos-
en el punto hace mismo su Occidente,
que nuestro Oriente ilustra luminoso.
Pero de Venus, antes, el hermoso
apacible lucero
rompió el albor primero,
y del viejo Tithón la bella esposa
-amazona de luces mil vestida,
contra la noche armada,
hermosa si atrevida,
valiente aunque llorosa-,
su frente mostró hermosa
de matutinas luces coronada,
aunque tierno preludio, ya animoso,
del Planeta fogoso,
que venía las tropas reclutando
de bisoñas vislumbres,
-las más robustas, veteranas lumbres
para la retaguardia reservando-,
contra la que, tirana usurpadora
del imperio del día,
negro laurel de sombras mil ceñía
y con nocturno cetro pavoroso
las sombras gobernaba,
de quien aun ella misma se espantaba.

Pero apenas la bella precursora
signifera del Sol, el luminoso
en el Oriente tremoló estandarte,
tocando al arma todos los suaves
si bélicos clarines de las aves,
(diestros, aunque sin arte,
trompetas sonorosos),
cuando, -como tirana al fin, cobarde,
de recelos medrosos
embarazada, bien que hacer alarde
intentó de sus fuerzas, oponiendo
de su funesta capa los reparos,
breves en ella de los tajos claros
heridas recibiendo,
(bien que mal satisfecho su denuedo,
pretexto mal formado fue del miedo,
su débil resistencia conociendo)-,
a la fuga ya casi cometiendo
más que a la fuerza, el medio de salvarse,
ronca tocó bocina
a recoger los negros escuadrones
para poder en orden retirarse,
cuando de más vecina
plenitud de reflejos fue asaltada,
que la punta rayó más encumbrada
de los del Mundo erguidos torreones.

Llegó, en efecto, el Sol cerrando el giro
que esculpió de oro sobre azul zafiro:
de mil multiplicados
mil veces puntos, flujos mil dorados
-líneas, digo, de luz clara-, salían
de su circunferencia luminosa,
pautando al Cielo la cerúlea plana;
y a la que antes funesta fue tirana
de su imperio, atropadas embestían:
que sin concierto huyendo presurosa
-en sus mismos horrores tropezando–
su sombra iba pisando,
y llegar al Ocaso pretendía
con el (sin orden ya) desbaratado
ejército de sombras, acosado
de la luz que el alcance le seguía.

Consiguió, al fin, la vista del Ocaso
el fugitivo paso,
y -en su mismo despeño recobrada
esforzando el aliento en la rüina-,
en la mitad del globo que ha dejado
el Sol desamparada,
segunda vez rebelde determina
mirarse coronada,
mientras nuestro Hemisferio la dorada
ilustraba del Sol madeja hermosa,
que con luz judiciosa
de orden distributivo, repartiendo
a las cosas visibles sus colores
iba, y restituyendo
entera a los sentidos exteriores
su operación, quedando a luz más cierta
el mundo iluminado y yo despierta.

http://www.poemasde.net/primero-sueno-sor-juana-ines-de-la-cruz/

18/06/2008 GMT -6

Sor Juana, la poeta que debió callar, por Héctor de Mauleón.

gerardomora @ 15:22

sor-juana-ines-de-la-cruz.jpg

 

1651 - 1695

...
..."En 1691, los religiosos iniciaron una implacable persecución que todavía hoy sigue escandalizando. La víctima fue la cumbre literaria de la lengua española de su tiempo: Sor Juana Inés de la Cruz, que con el libro: “Inundación Castálida” (1689) había alcanzado la apoteosis del reconocimiento tanto en América como en Europa, donde se le consideraba “Décima Musa” y “Fénix de México”. Los únicos intelectuales de entonces, los clérigos, no pudieron sustraerse a la marejada de envidia que despertó el éxito de Sor Juana y –escribe José Emilio Pacheco_, “la presionaron a no escribir cosas profanas; esto es, a callarse”.

…A resultas de aquella persecución la gran literatura en lengua española quedó sepultada, durante los dos siglos siguientes, en los muros de un convento. El silencio impuesto sobre Sor Juana terminó de manera brutal con el periodo que hoy se conoce como Siglo de Oro de la literatura española.

LA PRIMERA LUZ DE LA RAZÓN.

…Tras la muerte de la monja jerónima el gusto barroco cayó en desuso, y su figura quedó relegada como simple extrañeza legendaria. Los 2 siglos siguientes empolvaron sus obras. No es extraño, pues, que sobre la personalidad más atractiva de nuestra historia colonial existan más dudas que certezas. Se sabe, sin embargo, que Juana Inés de Asbaje y Ramírez nació en la alquería de Nepantla en 1651, y que fue hija natural de una criolla, Isabel Ramírez, y de un capitán de origen vasco, Pedro Manuel de Asbaje. “Desde que me rayó la primera luz de la razón –escribió la monja en un breve documento autobiográfico, “La respuesta a sor Filotea”-, fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas represiones –que he tenido muchas- ni propios reflejos- que he hecho no pocos- han bastado a que deje de seguir este natural impulso”.

…Antes de cumplir 3 años de edad, “por cariño y travesura”, Juana Inés siguió a una de sus hermanas hasta la escuela. “Viendo que le daban lección –cuenta- me encendí yo de tal manera en el deseo de saber leer que, engañando a la maestra, le dije que mi madre ordenaba que me diese lección”. La maestra no le creyó, por supuesto, pero accedió a enseñarle las primeras letras. Lo que comenzó como un juego, terminó por convertirse en admiración: antes de que su madre se enterara de la travesura, la niña había aprendido a leer, y su curiosidad se había convertido en una especie de insaciable pasión intelectual. Se abstenía de comer queso, por ejemplo, porque había oído decir que este alimento entontecía, y podía más en ella “el deseo saber que el de comer”. Por lo demás, la capacidad de hacer versos se le daba de manera tan natural “que aún me violento para que en esta carta no lo sean”.

…Una tarde, mientras 2 niñas jugaban con un trompo, Inés se quedó contemplando la rotación del objeto. No tardó en descubrir, “con esta mi locura”, “el fácil moto de la forma esférica, y cómo duraba el impulso ya impreso e independiente de su causa”.

…A los siete años oyó decir que en la ciudad de México había escuelas donde enseñaban las ciencias, pero como éstas eran únicamente para varones, pidió a su madre que la enviara a la Universidad vestida de hombre. La negativa era previsible: Juana Inés tuvo que consolarse leyendo viejos libros en la biblioteca de su abuelo. Ahí pudo vislumbrar, tal vez, el curso fatal de su destino. Escribió después: “Cuán duro es estudiar en aquellos caracteres sin alma, careciendo de la voz viva y explicación del maestro”.

OROPEL Y OSCURIDAD.

…Al cumplir 8 años, la niña milagrosa de la que habló Rosario Castellanos comenzó a revelar su genio al mundo: durante un concurso en la parroquia de Amecameca, presentó una Loa al Santísimo Sacramento, ganó el certamen, y obtuvo como premio un libro.

…No se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió entonces. Su padre murió o desapareció, y su madre se consiguió un nuevo amante. Lo cierto es que hacia 1656 Inés llegó a la ciudad de México para alijarse en casa de su abuelo, y al poco tiempo, a la muerte de éste, en la de unos parientes. México no era una ciudad letrada y sí, en cambio –como afirmaba Sigüenza con odio y descaro-, “una mezcla de indios, negros, criollos y bozales de diferentes naciones, y también de chinos, mulatos, moriscos, mestizos, zambiagos, lobos y también de españoles que, declarándose zaramullos (que es lo mismo que pícaros, chulos y arrebatacapas), son los peores entre tan ruin canalla”. No eran por cierto mejor los peninsulares: de los 6 millones de habitantes que entonces había en Nueva España, tal vez ni siquiera 10,000 eran capaces de leer de corrido un escrito.

…En la ciudad, sin embargo, circulaban con alguna profusión los libros. Juana Inés vio el cielo abierto. Por lo demás, causó rápida conmoción, no tanto por su ingenio “como por la memoria y noticias que tenía” en una edad en la que “apenas había tenido tiempo para aprender a hablar”. El bachiller Martín de Olivas, segundo y último maestro que tuvo en la vida, se ofreció a darles clases de latín. Juana Inés no recibió más de 20 lecciones: para acelerar su aprendizaje, se cortaba 5 o 6 dedos de pelo y se lo volvía a cortar si, en un plazo que ella misma fijaba, no había aprendido la lección correspondiente, pues no le parecía que “estuviese vestida de cabellos cabeza que esta tan desnuda de noticias”. “Sólo intento –escribía- poner bellezas en mi entendimiento, y no mi entendimiento en las bellezas”.

…En su autobiografía, Sor Juana pasó bruscamente de su infancia a su ingreso en el convento de San Jerónimo. De este modo omitió 10 años que el literato Octavio Paz, en un ensayo clásico, considera los más importantes en la vida de la monja. Por el padre Daniel Calleja, biógrafo y contemporáneo suyo, se sabe, sin embargo, que al cumplir 16 años fue llamada a la corte del virrey Mancera, “donde entró con título de muy querida de la señora virreina”.

…La corte de los Mancera, dice Paz, era brillante, y en el palacio se sucedían los saraos. Juana Inés se convirtió rápidamente en centro de aquellas veladas. Al ver en ella tanta variedad de noticias, el virrey quiso desengañarse y saber si su sabiduría era “tan admirable, o infusa, o adquirida, o artificio, o natural”, y reunió a 40 sabios para que la interrogaran “sobre los temas más intrincados”. Relataría, años después, el propio Mancera: “A la manera que un galeón real se defendería de pocas chalupas que lo embistieran, así se desembaraza Juana Inés de las preguntas”.

…Aparentemente todo era brilla para ella. Se le solicitaban poemas que luego eran repetidos de boca en boca, se le hacían honores y alabanzas y, por lo que se ve en las pinturas de Miranda y Cabrera –“Decirte que nací hermosa/ presumo que es excusado,/ pues lo atestiguan tus ojos/ y lo prueban mis trabajos”, escribió Sor Juana alguna vez-, no es difícil suponer que también se le cortejaba. De pronto, sin embargo, por una razón que no conoceremos jamás, Juana de Inés decidió cambiar el oropel de la corte por la oscuridad del claustro. En 1667, poco antes de cumplir 20 años, ingresó al convento de las carmelitas descalzas. “Entreme de religiosa porque, para la total negación que tenía al matrimonio, era lo menos desproporcionado y lo más decente que podía elegir”, confesaría ella misma más tarde.

…Cientos de páginas han intentado explicar esta determinación. Las hipótesis señalan que la unión ilegítima de sus padres le quito la posibilidad de un buen matrimonio; que una decepción amorosa (el Silvio, el Fabio e incluso la divina Lisi de sus poemas) la impulsó a tomar los hábitos, o que decidió apartarse del mundo debido a la presión de su confesor. En todo caso, Sor Juana no quiso se “pared blanca en la que todos quieren echar borrón” y tras permanecer 3 meses con las carmelitas descalzas ingresó como novicia en el convento de San Jerónimo, en el que profesó un año más tarde.

LA ÚLTIMA FRONTERA.

…A los cuarenta años de edad Juana de Asbaje se había convertido en la encarnación del máximo poder cultural de su tiempo. Amiga y confidente de 2 virreinas, proveía al palacio con loas, comedias y poemas que eran leídos en festejos y ceremonias. Las catedrales de México, Puebla y Oaxaca le solicitaban villancicos para las solemnidades litúrgicas, y sus comedias eran representadas incluso en España. Prestaba dinero, protegía a pobres y menesterosos.

…El locutorio del convento –donde solía recibir a teólogos, poetas y eruditos- se había convertido en escenario frecuente de intensas discusiones. Su biblioteca superaba los 4,000 volúmenes y sus poemas circulaban de mano en mano “sin que nadie se escandalizara por tono erótico de muchos de ellos”. No hubo combinación métrica que no practicara: pasaba con facilidad del soneto a la silva, de la endecha a la décima, y de la lira a la redondilla: pocas veces, como en sus versos, la literatura mexicana ha sido tan alegre, ligera, y resplandeciente del gozo y la aventura de vivir en este mundo.

…Dominó varios idiomas e incursionó en el teatro. No le fueron ajenos los secretos de la música, la filosofía, la teología, la astronomía y la pintura. Su caso no fue el de una poeta, sino el de una intelectual. Cansada porque nunca había escrito cosa alguna por su voluntad, “sino por ruegos y preceptos ajenos”, abordó la redacción de un largo poema que Octavio Paz ha considerado único en la poesía hispánica, “Primero Sueño”. Se trata, afirma Paz, de un poema del conocimiento en el que Sor Juana “dice algo que nadie había dicho antes en español”: algo que sólo 2 siglos después, con la aparición de “Una tirada de dados”, del poeta francés Mallarmé, sería dicho en otra lengua: la aventura del espíritu humano que escala penosamente los peldaños del conocimiento, y su caída vertiginosa. Nunca recibió Sor Juana mejor homenaje que el que le hizo, quizá, un religioso de su tiempo: “Esta virgen sabe más, dormida, que muchos doctores despiertos”.

…Entonces llegó aquel malhadado año de 1691 en el que comenzó el fin. Sor Juana había escrito una carta en la que refutaba algunos conceptos teológicos del predicador jesuita Antonio de Vieyra y, sin que ella lo supiera, su juicio apareció publicado bajo el título de “Carta Atenagórica”, y firmado bajo el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz. Menos que eso necesitaba la Inquisición para “meter ruido”. El arzobispo Francisco de Aguiar y Seixas, un personaje que, según descripción de José Emilio Pacheco, parecía arrancado de la Psicopatología sexuales, y odiaba a las mujeres “por excitar en su carne una pasión que sólo podía desfogar mediante el uso continuo de silicios”, así como el obispo de Puebla y el confesor de la monja, Antonio Núñez de Miranda, la reprendieron duramente por derrochar su talento en las letras profanas, “sabiendo que no a la santa ignorancia que debe, este estudio”. Sor Juana fue obligada a renunciar a la publicidad y el trato con el mundo.

…La “Respuesta a Sor Filotea fue su último escrito. Se trata de una larga misiva en la que narró su vida y sus estudios, y discutió su derecho, “que es el de todas las mujeres”, a saber y escribir. Poco tiempo después se abandonó a los poderes del silencio, renunció a los estudios y entregó sus libros. Sobre la ciudad cayeron tormentas, sequías, rebeliones, y finalmente el hambre y la peste. En 1695, Sor Juana se dejó morir: sobre la cara de los apestados recogió el soplo de la muerte. Concluye Pacheco: “En el convento de San Jerónimo, última frontera del sacro imperio romano de Occidente, los siglos de oro acabaron con una nota de absoluto desengaño, con la certeza de que todo imperio “es cadáver, es polvo, es sombra, es nada”.

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Fuente: Revista Contenido ¡Extra!, Mujeres que dejaron huella, Editorial Contenido S. A. de C. V. ,segundo tomo, México, 1998.

17/06/2008 GMT -6

El infierno tan temido, de Juan Carlos Onetti.

gerardomora @ 18:57

…La primera foto le llegó a Risso a su centro de trabajo, se la mandó su exmujer Gracia, y le dolió casi tanto como un puñetazo limpio a media cara.

…La segunda foto, de odio y venganza, le dolió casi tanto como un golpe bajo que doblega y sube gradualmente hasta la dignidad.

…La tercera foto, de traición y perversidad, le llegó a su amigo, el viejo Lanza, y le dolió hasta el alma.

…La cuarta foto fue la definitiva.


(Fragmento del cuento).


“…Se había equivocado, insistía; él y no la maldita arrastrada que le mandó la fotografía a la pequeña, al Colegio de Hermanas. Tal vez pensando que abriría el sobre la hermana superiora, acaso deseando que el sobre llegara intacto hasta las manos de la hija de Risso, segura esta vez de acertar en lo que Risso tenía de veras vulnerable”.

 

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Onetti, Juan Carlos: “Tan Triste como Ella”, Seix Barral, S. A., México, 1985, p. 149.

Las señales, de Adolfo Luis Pérez Zelaschi.

gerardomora @ 10:06

…La vida de Manolo, el gallego, corre peligro. En días pasados, y en uno particularmente malo, vació el tambor de su Colt .38 sobre la humanidad de Lungo Riquelme.

…Acto  inexplicable en un ser pacífico, tolerante y paciente, como debe serlo el dueño de un bar que tiene que tratar con variado tipo de gente con algún grado de alteración anímica y etílica.

…Cuando recuperó la conciencia en el hospital, descubrió la identidad de Lungo Riquelme. Era el jefe de la banda de asaltantes y matones de los Riquelme; el mayor de tres hermanos y cuya banda se tiroteaba desde hacía dos años con la policía de cuatro provincias y la Uruguaya.

…Aquel fatídico día del asalto a su bar, reaccionó a una humillación agravada, a una acción innecesaria y absurda por parte de Lungo Riquelme.

…Ahora, el plazo se ha vencido y el cumplimiento de la venganza de los Riquelme es inminente.

…Él espera. Afuera, un automóvil negro y mojado se ha detenido y hay un doble golpe de portezuelas.


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Pérez Zelaschi, Adolfo Luis: “Las señales”, en: Los mejores cuentos policiales I, Selección de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, Emece editores, Buenos Aires, Argentina, 2002, p. 267.

 

14/06/2008 GMT -6

El sorprendente Arrigo Coen Anitúa.

gerardomora @ 16:34

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1913 -2007.

Los muchos bemoles del verbo haber.

Arrigo Coen Anitúa


Si consultamos en el diccionario de la Real Academia Española el término bemol, veremos que la frase coloquial tener tres bemoles "úsase para ponderar lo que se tiene por muy grave o dificultoso". Si tuviésemos que señalar lo complejo que es en idioma español el verbo haber, habríamos de ponerle, no tres, sino bastantes más bemoles, como se verá aquí yuso.

Son derivados de haber el sustantivo prebenda y los verbos habilitar, inhabilitar, habitar, habituar y cohabitar, cada uno de ellos con su corte de formas pronominales y de sustantivos, adjetivos y adverbios afines.

Por cuanto a la etimología de haber, su antecedente inmediato es el habere del latín vulgar, con sus acepciones de 'tener', 'tener que' y 'haber de', y, como verbo auxiliar, para formar el futuro, el condicional y otros tiempos del latín clásico habere, 'tener', 'poseer', que antes había significado 'coger', 'asir', 'retener', 'detener' y aun 'manejar'. Todo lo cual se remonta al indeuropeo ghabh-e, de la fecunda raíz ghabh, 'dar', 'recibir', que, por otra parte, nos da también el verbo deber y los verbos cuyo infinitivo, en nuestra lengua terminan en -hibir.

Si nos remontamos a la historia medieval del verbo haber, Corominas especifica que el hecho capital es "el progresivo retroceso de su empleo como verbo principal, reemplazado cada vez más por tener: éste empieza ya a invadir el terreno de aquél en el siglo XII, y aunque sólo con carácter esporádico en esta fecha".

En el siglo XIV todavía se usa aver con el valor de tener. Pero en el siglo XV tal uso está ya desapareciendo, al grado de que Nebrija pone, en su diccionario, el verbo tener como equivalente de los verbos latinos habeo y teneo.

El empleo de aver como verbo principal apenas sobrevive en el lenguaje arcaico del Romancero, y en el tiempo de Cervantes sólo quedan algunos restos, en casos especiales, como habere y habérselas con.

Respecto a esta evolución, Corominas hace notar que "los romances hispánicos se han apartado resueltamente" de los de fuera de la península, los cuales conservan el uso principal de haber.

Como verbo impersonal, meramente expresivo da que hay de lo que se trata (objetos, personas, casos, etc.), desde el principio se cambia en español con el adverbio y: y ha, esto es, hay, y se conjuga, en todos los tiempos, solamente en tercera persona del singular, uso al que por ello se ha llamado terciopersonal.

Ejemplo: "hubo quienes se opusieron, aunque había habido muchos que habían votado a favor", "había, de donde escoger, prendas de todas clases", "habrá juegos de campo y de salón", "habría como mil asistentes", "si hubiera (o hubiese) más variedades, las exhibiríamos", "dales a todos lo que haya, sin distinciones", etcétera.

Con frecuencia se me ha planteado la pregunta de cómo se dice cuando el que habla está incluido entre los de quienes se habla. Entonces es inadmisible el "habemos los que no estamos de acuerdo", y se tendrá que acudir al auxiliar ser y decir "somos otros los que disentimos".

Son intolerables las expresiones tales como "hubieron muchos artistas que actuaron gratis" o 'habrán diputados y senadores entre los invitados".

Procúrese tener a mano la correcta construcción gramatical vigente.

http://www.correodelmaestro.com/anteriores/2005/mayo/sentidos108.htm

hhttp://www.correodelmaestro.com/anteriores/2002/julio/sentidos74.htm

http://www.correodelmaestro.com/anteriores/2002/abril/sentidos71.htm

http://www.correodelmaestro.com/anteriores/2007/febrero/sentidos129.htm

http://www.correodelmaestro.com/anteriores/2008/mayo/sentidos144.htm

12/06/2008 GMT -6

La leyenda de Kalimán.

gerardomora @ 17:26

Kalimán

Dedicado a la memoria de Modesto Vázquez González, creador de “Kalimán, el hombre increíble”.

…Su padre adoptivo fue el Rajá Abul Pashá, casado con la princesa Amejrá Pushin. Propietario del Valle de Kalimantán, perteneciente a Katmandú, la India.

…Kalimán fue encontrado por unos pescadores, flotando sobre el río en una cesta de mimbre.

…Se le puso como nombre kalí, que significa “inteligencia y fuerza”. Pero por intrigas palaciegas sólo vivió en el palacio tres meses.

…Los primeros años los vivió con Krisna y su hijo Alí, cazadores que lo rescataron de las garras de un águila. Le dieron por nombre Aguilucho. Es el momento en que comenzó a hablar con los animales.

…A los ocho años pierde a Alí primero y luego a Krisna, éste último devorado por un tigre.

…Un lobo lo lleva a su cueva y aprende de los animales; perdona y salva al tigre que atacó a Krisna.

…Unos cazadores de tigres lo capturan y venden como esclavo a unos guerreros mongoles cuya jefe se llamaba Sang-Tie.

…Escapa de los mongoles y se encuentra con el anciano sabio de la montaña que lo conoció recién nacido. Le dice quién es y le pone como nombre: Kalimán.

…Kalimán decide regresar con los mongoles, y en una prueba ve por primera vez a la muerte y también a la vida, representada por una mujer que irradia luz.

…A los quince años es un guerrero mongol. Es secuestrado por los guerreros tártaros. Escapa. Y se encuentra con el monje Ralma.

…Llega al Monasterio de Pul-Jol. Aprende karate, judo, Jiu-Jitsu. Idiomas y dialectos, ciencias, física y química.

…Bajo hipnosis descubren que a través de los siglos sólo han existido cuatro hombres iguales a Kalimán. Él es la quinta vida de una dinastía de hombres increíbles.

…El Dalai Lama le dice: ¡Mantén tu espíritu lejos del odio, del rencor y la maldad! ¡Estudia que el destino es maravilloso para ti!

…Tres años vivió en el monasterio y se alejó al volar en un cometa que soltó otro de los discípulos del Lama.

…Es rescatado en el Golfo de Bengala por unos piratas chinos que lo engañan. Durante dos años viaja con ellos.

…Hundido el barco pirata, es rescatado por el velero de Sir Thomas Drake, Gobernador de la Isla de Zanziber, en la costa oriental de Africa. Tiene dieciocho años y conoce a su primer amor, Brenda, la hija de Sir Thomas Drake.

…Brenda es asesinada por Abel Zalím, árabe cazador de esclavos. Y Kalimán sigue al criminal por África. Conoce a los Zulúes. Es capturado por los pigmeos que son aliados de Abel Zalím, pero que terminan con la vida de Zalím.

…Parte Kalimán y en el camino construye su cerbatana y elabora con las semillas de la planta Kamala, los dardos somníferos que son su única arma.

…Llega con los Watussi y éstos le entregan la esmeralda que lleva posteriormente en su turbante. Convivió con los caníbales, con los cazadores de cabezas Mau-Mau.

...Tres años vivió en África y logró que su nombre se pronunciara con respeto y admiración.

…A los veintiún años decide regresar a su tierra, a reclamar su reino. Donde el Visir Sarak gobierna con crueldad y ambición.

…Durante la ceremonia de coronación utiliza por primera vez su atuendo clásico, y es coronado con el turbante blanco, luciendo la esmeralda regalo de la tribu Watussi.

…El Visir Sarak atenta contra Kalimán y su madre le salva la vida, pero es herida de muerte, al igual que Sarak que es mordido por una cobra.

…En la agonía le dice su madre: “Consagra tu vida en ayudar al débil, sé justo y bondadoso siempre”.

…Kalimán decide repartir su fortuna y su reino, el palacio se convertirá en un templo en honor a su madre.

…Emprende nuevamente el camino hacia el monasterio. Le recibe el Maestro Ralma. Aprende ahora los nombres de las plantas curativas y venenosas. Practica el hipnotismo, el desdoblamiento, la telepatía, levitación, telequinesis, el “actus mortis” (muerte fingida), la transformación física. Cuatro años estudia en el monasterio.

…A los veinticinco años emprende su viaje por el mundo, donde le esperan las más emocionantes aventuras.

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Leyenda de Kalimán, el hombre increíble 1969. Número único. Editada por Litografía y Editora del Bajío, S. A. de C.V. Autores primigenios: Rafael C. Navarro y Modesto Vázquez G.

10/06/2008 GMT -6

Guitarra Negra, de Alfredo Zitarrosa.

gerardomora @ 11:56

 

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1936 - 1989

Guitarra Negra
Letra y Música: Alfredo Zitarrosa

I

Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía. . . Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...

Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía mis amigos, sus nombres, las noches de café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Aristides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Principe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie. Ni a los muertos Fernández más recientes... A mi tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... La noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... Y se echará en el piso como un perro... Y aguardará hasta la madrugada... Hoy... Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...
... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... Mi casa, más cercada que mi barrio... Mi barrio, cercado por mi pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado...

Temblando, con el frontal partido con el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... Balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita. . . Ahí se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quien que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas. . . Y que pastando nunca había dolido... Haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... Y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, Dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... Y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... De un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...

II

En la punta del agua..., una flor blanca, luminosa, de quince dólares, se hace chispa, se abulta, se diluye, chorrea entre otras flores más pequeñas, llora, se agita, la catapulta el chorro de agua y sube como bola en el aire... Está naciendo siempre, mientras el agua canta en esa fuente de la boite... Entre aplausitos, al compás de la orquesta, blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire. .. Subida en los aplausos como espitada, hendida, empitonada... Gime y llora en la noche, tira estrellas bailando bajo el humo, renace, llora por el chorro azul-blanco de la fuente como si fuera planta que la cría -y que no es-... y sin embargo, así seguirá abriéndose, muriendo, hinchándose y flotando, mientras dure la noche, su belleza infantil de ingeniería, su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso... El gringo, el chorro de agua a precio, el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...

III

...Hace un buen rato ya que doy trabajo y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma, a la razón del enemigo, a mis sesenta cigarrillos diarios, a las malas costumbres de mis canciones, que de algún modo siempre fueron nuestras, vos lo sabés, guitarra negra. . . Hoy reanudo en un cómico enderezo la hora de ayer parada en su nostalgia. Me hacen sufrir las alas que me puse para volar, más grito y se alzan, gimo y me acompañan, río y baten de a dos, como que están amándose y se odian, sin embargo mis dos alas se odian, se enderezan, se hacen amigas mías para llevarme por todas partes: allá está la canción, aquí la nada. . . Más allá el pueblo y más acá el amor... Pero el pueblo está también más acá... Y antes estaba allá también, detrás del pueblo el pueblo. . . Hemos viajado por todos mis caprichos y el pueblo hozando el piso, amándose con alas como las mías... Odiando su destino, odiándome y amándome sin alas, con millones de pies, con manos y cabezas y lenguas... Y sus mil bocas dicen: "Ahora, la suerte ya está echada..."

La mariposa viene hacia mi en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... Y yo vi que no era a mí a quien buscaba sino a la muerte... Y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... Sino que era mariposa nada más, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente... buscando en ese bailar loco y frágil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida.. . Eso no es tan triste... Triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda...

Hago falta... Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mi en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... Falta mi cara en la gráfica del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo. . . Los 7 ojos míos en la contemplación del mañana... Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.

Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enrique, en Praga: Dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... Por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... La olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear... Sino con hambre y Rita y José Luis, con Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... Y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, campesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... Tal vez un día... De soledad y rabia... De ternura... O de algún violento amor: de amor... sin duda.

http://www.abogarte.com.ar/GuitarraNegra.htm

 

(Tomado de: "Zitarrosa. La memoria profunda", Raúl Forlán Lamarque y Jorge Migliónico, Ediciones La República, Montevideo - Uruguay, enero de 1994)

Ricardo Reti Vs. Carlos Torre.

gerardomora @ 11:13

Marienbad, mayo – junio de 1925.

Apertura Inglesa.

1.- P-4AD, P-4R

2.- C-4AR, P-5R

3.- C-4D, C-3AD

4.- CXC, PDXC

5.- C-3A, C-4A

6.- P-3CR, A-4AD

7.- A-2C, A-4AR

8.- 0-0, 0-0

9.- R-1T, D-5D

10.- D-3C, TR-1R

11.- C-1D, TD-1D

12.-C-3R, A-1AD

13.- D-2A, D-4R

14.- P-3A, D-4TR

15.- P-4CD, AXP

16.- PXP, DXPR

17.- A-3A, D-6D

18.- DXD, TXD

19.- A-2R, TXPD

reti_torre_d19.png

20.- AXT, AXA

21.- C-5A, CXP

(La caída del tercer peón).

22.- A-3D, P-3CR

23.- C-4T, A-6T

24.- C-2C, C-4A

25.- TR-1D, A-6A

26.- TD-1A, A-5CR

(El alfil blanco se encuentra perdido a medio tablero)

27.- TR-1A, A-7D

28.- T-2AD, A-4TD

29.- C-4A, CXA

30.- CXC, A-7R

31.- Abandonan.

En vista de que recobran las negras la calidad y tienen cuatro peones extra.

 

De la Cruz,  G.: “64 Variaciones sobre un Tema de Torre”, Ediciones el Caballito, 1ª. Edición 1982, p. 75 y 76.

08/06/2008 GMT -6

Un comercial de Danone.

gerardomora @ 14:11

…..Un hombre joven, en silencio, observa con atención el rostro de un niño. Él está sentado y el niño duerme sobre su costado izquierdo. Habla en voz baja y dice:

_ No me importa si te casas.
_ No me importa si llegas a tener hijos.
_ Tampoco que le mal contestes a tu madre.
_ Tampoco que no sientas amor por mí.
Se escucha una voz omnipresente que dice:
_ Él lo que quiere es que sane su hijo.
_ Un porcentaje de los productos que vende Danone se destinan