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OLLINIA (Caer y levantarse).
Comentarios de gerardomora.

Archivo: Enero 2009

09/01/2009 GMT -6

Concepción de la guerra en el México prehispánico

gerardomora @ 12:49

(Artículo transcrito o copiado.)

Tipo de documento: trabajos universitarios
Idioma: castellano
Número de páginas: 10
Enviado por: Karla
Procedencia: España
Centro de estudios: Universitat de Valencia

La guerra en México, en la época prehispánica es un fenómeno muy complejo de características sociopolíticas, económicas y religiosas, junto con el sacrificio humano, la esclavitud y la tributación impuesta a los vencidos se oponen al concepto de un pueblo promotor de valores de bienestar y convivencia.

La expansión territorial convertía progresivamente al campesino agricultor en guerrero profesional, de productor de bienes se convertía en miembro de una élite militar que debía ser sostenida por medio del tributo. Cuando un pueblo era derrotado en la guerra tenía que pagar tributos al conquistador y debido a ello la guerra se convirtió en la principal fuente de riqueza de la sociedad azteca. Así los mexicas dependían del tributo impuesto a los vencidos de tal modo que Tenochtitlán vivía con holgura a costa de los pueblos conquistados.

La guerra sagrada era un deber cósmico y para hacerla existían reglas que se respetaban rigurosamente, para atacar una ciudad se necesitaba un casus belli y uno frecuente era la agresión que recibían los comerciantes durante sus viajes o la negativa a comerciar. Pero el conflicto no llegaba sino hasta después de agotar negociaciones laboriosas por medio de delegaciones, regalos y discursos.

Los aztecas se abstenían deliberadamente de las ventajas que proporciona la sorpresa. Se dejaba al adversario tiempo suficiente para preparar la defensa y hasta se le suministraban armas, aunque fuese de forma simbólica. Detrás de ello hay que percibir la idea de que la guerra era un juicio de los dioses. Los guerreros no trataban tanto de matar enemigos, sino de capturarlos, para sacrificarlos después.

Si bien la guerra buscaba capturar enemigos, el objetivo final era derrotar al adversario. La derrota era una convención, la ciudad se declaraba vencida cuando los adversarios habían logrado penetrar hasta su templo, incendiando luego el santuario de su dios tribal. La toma del templo equivalía a la victoria, pues así los dioses habían pronunciado su sentencia.

Una batalla podía empezar con una incursión sorpresiva al campo enemigo para hacer cautivos, pero las guerras más importantes se iniciaban con una gran marcha, portando banderas y dando fuertes alaridos, al toque de instrumentos musicales. Llevaban así mismo las imágenes de sus dioses y otras protecciones sobrenaturales. Antes de ir a la guerra hacían varios ritos propiciatorios y de protección y durante la batalla ejercitaban actos de magia chamánica como transformarse en águilas o jaguares.

El guerrero que iba a ser sacrificado pasaba un año en que se ejercitaba en toda clase de artes, ya que en cierta forma representaba al dios viviente. Se desposaba con cuatro vírgenes las cuales, el día del sacrifico lo acompañaban en una gran embarcación hasta el lugar donde estaba el gran templo. Ahí lo dejaban y él solo subía por las escalinatas donde cuatro sacerdotes lo recibían para llevar a cabo el sacrificio. El pecho le era abierto con un cuchillo y el corazón palpitante era presentado a Huitzilopochtli.

(Continúa)
Conclusiones

La guerra prehispánica no se parece a la actual, aquélla iniciaba y terminaba con una negociación basada en el principio de que el vencedor favorecido por los dioses, tenía todos los derechos pero podía renunciar a ellos por medio de una compensación o tributo. A cambio la cuidad vencida conservaba sus instituciones, sus ritos, sus costumbres y su lengua. Esta concepción explica por qué la última guerra de Tenochtitlán terminó de una manera tan desastrosa para la civilización mexica. Españoles y mexicanos no hacían la misma guerra; en el campo de lo social y de lo moral, no pensaban en la guerra de la misma manera.

Todas las reglas tradicionales fueron violadas por los invasores, lejos de negociar antes del conflicto asesinaban por sorpresa y en lugar de hacer prisioneros mataban a todos los guerreros. Cuando estaba todo acabado, los dirigentes mexicanos no recibían la oferta del tributo que debían pagar. Ellos no concebían la aniquilación total.

Cabe mencionar que a pesar de todo el concepto de guerra en mesoamérica (época prehispánica) es muy similar al concepto occidental en la edad antigua, se basa en la práctica de magia, en la creencia de un dios que guiaba y para ellos el cosmos era fundamental en la realización del acto guerrero, no se pelea con armas de fuego y más aún, la guerra se llevaba a cabo basándose en una ideología distinta a la de épocas posteriores, si bien los objetivos son similares en todas las etapas de la historia (políticos, expansivos, económicos, etc), cada paso que se daba en la antigüedad estaba guiado y justificado por el aspecto religioso, o mejor dicho, por los dioses de la guerra; si los dioses querían la guerra se ganaba o se perdía, las señales indicaban si se debía seguir o esperar, en fin es por esas semejanzas que considero que el estudio de la guerra en México en la época prehispánica puede empalmarse con el estudio de guerra en la edad antigua en el viejo Mundo.
Bibliografía

COSSIO Villegas Daniel, Ignacio Bernal, et.al. Historia mínima de México, México, El Colegio de México, 1994.

COSSIO Villegas Daniel, Ignacio Bernal, et.al. Breve historia de México, México, El Colegio de México, 2001.

FLORESCANO Enrique, Historia de las Historias de la nación mexicana, México, Ed. Taurus, 2002.

IBARRA Carlos, Historia de México, Ed. Cajica, 1963.

SEMO Enrique (coordinador), México un pueblo en la historia I, México, Alianza editorial, 1998, vol. 1.
Fuente:

07/01/2009 GMT -6

Sobre el origen de la guerra.

gerardomora @ 12:07

Posesión, identidad, hegemonía, maldad, la circunstancia propicia y la justificación superior: sobre el origen de la guerra.

…Debe haber un mínimo de elementos para hacer posible el acto de la guerra.

…Poseer o desear poseer un territorio o espacio vital. Que el grupo humano se encuentre vinculado por ancestros comunes y comparta una cultura. Que desee controlar o no permita ser controlado por otro grupo humano.

…La maldad implica la decisión de ocasionar daño al prójimo o de eliminarlo apelando a un fin superior, y lleva a los autores a realizar estos actos en su propio territorio y contra su mismo grupo humano.

…La circunstancia propicia supone todos los elementos que le dan ventaja al agresor para lograr su objetivo.

…La justificación superior implica una argumentación con la tendencia de racionalizar el uso de la fuerza como solución final a un problema interhumano.

01/01/2009 GMT -6

Filosofía del Oriente III.

gerardomora @ 18:22


Chan Wing-tsit y otros. Fondo de Cultura de Económica. 1975.

…Hsün Tsé, (355 – 288 a.c. )

…La evolución psicológica tomó en Hsün Tsé casi la dirección contraria. No es que el espíritu humanista se debilite en él, por el contrario, es más fuerte. La ley moral (Tao) “no es el camino del Cielo, ni el camino de la Tierra, sino el camino que sigue el hombre, el camino que sigue el hombre superior”, y, más específicamente, “Tao es la manera de guiar el Estado, o en otras palabras, “de organizar al pueblo”. En consecuencia, abogaba vigorosamente por el dominio de la naturaleza.

…Hsün Tsé creía necesario el dominio de la naturaleza porque encontró que la naturaleza humana era muy diferente de cómo Mencio la describía.

…Para Hsün Tsé, “la naturaleza del hombre es mala, su bondad es adquirida [por adiestramiento]”. Vemos que el motivo que lo inspira es destacar la importancia de la educación, lo cual hizo de él el filósofo más distinguido de la educación en la antigua China.

…Como la naturaleza original del hombre es mala, “necesita pasar por la instrucción de maestros y leyes”. La virtud no es congénita, sino que debe ser “acumulada”, de la misma manera que las montañas se forman por la acumulación de tierra.

…El principio guía de la acumulación para el individuo es li o decencia; para la sociedad es la “rectificación de nombres”, y para el gobierno es “seguir el ejemplo de los últimos reyes prudentes”. Cuando la virtud se “acumule” en grado suficiente, entonces el hombre podrá “formar” una triada con el Cielo y la Tierra.

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